HISTORIA DE MONLERAS
Monleras es un nombre de pronunciación difícil. Por eso, mucha gente pronuncia simplemente “Moleras”, lo que a los naturales del lugar les produce cierta desazón y por ello se esfuerzan en defender la integridad del nombre pronunciando con mucho énfasis la n, (MoNNleras).
Dentro del territorio de Monleras, aparecen restos de un castro enclavado en la confluencia del río Tormes con la rivera del Villar, aprovechando para su emplazamiento la defensa natural que ofrece un cerro o promontorio de difícil acceso. Este castro sería de la misma época que los de Yecla de Yeltes, el castro de Saldeana, el de Bermellar, el de las Merchanas, etc. Pero actualmente se encuentra anegado por las aguas del pantano de Almendra. En la parte alta, donde se situaría la acrópolis, se podía observar una capa de tierra negra, en la que aparecían restos de abundante cerámica. En la parte baja posiblemente se situara la necrópolis.
El documento más antiguo que habla sobre Monleras data de 1168 y se conserva en el Archivo capitular de Zamora. En él se hace referencia de la donación de la villa de Monleras, que era de realengo, al obispo de Zamora el 29 de octubre de 1167: En tal documento se cuenta:
“Yo, Fernando, por la gracia de Dios rey de las Españas, juntamente con mi mujer la reina doña Urraca, hacemos escrito firmísimo de donación de Molineiras (monleras) a vos, nuestro querido Esteban, venerable obispo de la sede zamorana, en reparación de la injuria inferida por nuestros soldados cuando sustrajeron de vuestra iglesia y en vuestra presencia, sin ninguna autorización, a un caballero de forma violenta.”
Como se trataba de una violación del derecho de asilo y de los privilegios eclesiásticos que tenía la iglesia de acoger dentro de sus muros a los perseguidos, había que reparar la ofensa. Por ello se entregó la villa con todas sus pertenencias que son de derecho real, al poder eclesiástico del obispo de Zamora. No se sabe hasta cuando perteneció Monleras al obispo de Zamora. Sí se conoce que al menos en el siglo XIII un canónigo de Salamanca, de nombre don Adán era el beneficiario de la villa y la disfrutaba en prestimonio con la obligación de conservar en buen estado la tierra que había recibido y de prestar servicio de armas.
Personaje importante en la vida del pueblo fue el infante don Sancho Pérez, nieto del rey Alfonso X el Sabio. Este don Sancho debió pasar algunas temporadas en Monleras cuando andaba fugitivo al caer en desgracia de los monarcas Sancho IV el Bravo y Fernando IV el Emplazado. A él se debería el inicio de la construcción de la iglesia, la cual dejó sin terminar porque le sobrevino la muerte. Existe en el pueblo una gran casa solariega de dos plantas que muestra su condición nobiliaria y se supone fue el palacio donde residió el infante. A su muerte, para agradecer la hospitalidad, dejó al pueblo la villa con sus yugadas, montes, fuentes y riveras, casas y solares, aceñas, apéndices y pertenencias, a condición de pagar un capellán que dijera misas por su alma.