SENDERO DEL MOLINO DE SAMUEL Y DE LA RIVERA
La senda parte del Albergue “La Cabañuela”, donde está señalado el panel explicativo de la ruta. Está marcada prácticamente en su totalidad con postes de madera, y se pretende homologarla como senda de pequeño recorrido. El primer kilómetro se hace por un camino de concentración amplio y despejado, hasta llegar a una portera a la izquierda del camino, que cruzaremos para coger un camino que nos conducirá a una pocilga rehabilitada. De aquí, siguiendo la ruta, llegaremos a la fuente y a la "poza" de La Naveta, antiguo lavadero de piedra situado en un valle que lleva su mismo nombre. La ruta sigue hasta llegar a la rivera del Villar, Una vez aquí, el camino sigue rivera arriba, hasta alcanzar el molino de Samuel. Desde el molino, cogeremos otro camino de concentración que nos va a llevar de nuevo hasta el punto de inicio del trayecto. Además podremos disfrutar de la flora y fauna silvestres de un entorno cuyo estado de conservación es perfectamente compatible con los usos agro-ganaderos de estas zonas adehesadas.
Dificultad: Baja
Duración estimada: 1, 5 horas
Distancia:6 km.
RUTA ORNITOLÓGICA
Cómo llegar: Desde Salamanca tomamos la SA-300 hasta Ledesma y desde allí continuamos por la SA-302 hasta llegar a la entrada de Monleras donde se encuentra el Centro de Interpretación del Bajo Tormes.
Dónde dejar el coche: Hay dos opciones, la primera y más sencilla en los alrededores del Centro de Interpretación, y la segunda, pasada la Carretera en la zona del Parque de los niños, al lado del Frontón.
Itinerario recomendado: Centro Interpretación Bajo Tormes – Molino de Samuel – Camino de Carros – Centro de Interpretación Bajo Tormes.
Distancia: 4 kilómetros.
Duración estimada: 1 hora sin paradas.
Dificultad: Baja
Época recomendada: Primavera (Abril-Junio) y Otoño (Octubre-Noviembre).
Recomendable: hacer esta ruta por la mañana y en sentido inverso por la tarde aprovechando la luz de la puesta de sol.
Descripción: Se trata de una ruta circular que comienza en el Centro de Interpretación del Bajo Tormes. Cruzamos la carretera en dirección al parque de los niños en el que podemos ver dos nidos de cigüeña blanca (Ciconia ciconia) que se mantienen en el borde del frontón de forma milagrosa. Pasado el cuartel de la Guardia Civil, que dejaremos a la derecha, se abre una zona de dehesa en la que nos encontramos con jilgueros (Carduelis carduelis), verdecillos (Serinus serinus), algún colirrojo tizón (Phoenicurus ochruros), carboneros (Parus major), verderones (Carduelis chloris) y herrerillos (Parus caeruleus).
Llegamos al primer cruce de caminos en el que encontramos un hincón de piedra que nos indica el camino hacia el molino de forma inequívoca: seguimos recto hacia delante.
A lo largo del camino destacan las construcciones de las paredes de piedra que se levantaban para delimitar las tierras y que actualmente están cayendo en desuso debido a la colocación de postes de cemento y alambres de espino, como consecuencia de la concentración parcelaria. Tanto las paredes como los alambres son aprovechados para posarse por pinzones (Fringilla coelebs) y pardillos (Carduelis cannabina). No es difícil encontrar en primavera y verano ensartas en las púas de los alambres las presas del alcaudón común (Lanius senator).
Durante todo el recorrido y de forma habitual aparecen en el cielo el milano real (Milvus milvus) y el milano negro (Milvus migrans), incluso a veces algún busardo ratonero (Buteo buteo) se atreve a surcar sus territorios.
El segundo cruce tiene la misma indicación hacia el molino de frente, así que no hay pérdida. Pasado el cruce nos encontramos con una vieja chopera a la izquierda del camino en la que con suerte podemos encontrar algún alcaudón real (Lanius excurbitor) y algún milano posado, oteando la zona. Entre los matorrales de escoba blanca (Cytisus multiflorus) y aulagas (Genista scorpius), la perdiz roja (Alectoris rufa) se deja ver en época de celo en la que los machos están más pendientes de las hembras que de guardarse las espaldas. Un poco más adelante en el valle que atraviesa el camino, es muy frecuente ver las cigüeñas blancas (Ciconia ciconia) buscando comida en las zonas que quedan encharcadas. Suelen dejarse fotografiar sabiéndose protegidas por la valla del camino. El cuco (Cuculus canorus) y la abubilla (Upupa epops) compiten con sus cantos en esta zona y es frecuente ver a la segunda, menos tímida, cruzar elegantemente de un árbol a otro.
En los dos siguientes cruces tomamos como referencia las piedras indicadoras de la dirección en que se encuentra el molino, pero no debemos perder de vista los campos más aclarados de encina que se abren a ambos lados del camino en los que podemos observar cogujada común (Galerida cristata), cogujada montesina (Galerida theklae), alondra común (Alauda arvensis) y algún que otro alcaraván (Burhinus oedicnemus). Llegaremos por fin a las puertas de madera que nos abren el camino hacia el Molino de Samuel y que nos adentran en un antiguo sendero local hecho para los carros que llevaban el cereal a moler al molino. El sendero de los carros discurre por la margen derecha de la rivera del Villar, como se llama a este riachuelo de carácter estacional que supone un punto de vida para muchos animales, sobre todo en verano. En esta zona, los abejarucos (Merops apiaster) que anidan aguas abajo se pueden ver en grupos volando y chillando frenéticamente. Tarabillas (Saxicola torcuata) y petirrojos (Erithacus rubecula) ponen una nota de color en la ribera con vuelos cortos entre los sauces (Salix atrocinerea) y los zarzales (Rubus ulmifolius) que proliferan en las orillas del arroyo. A medio camino en la bajada por el camino de carros empedrado, el sendero se abre en una pequeña atalaya que podemos utilizar para descansar, escuchar y observar la ladera izquierda de la rivera.
Continuamos el camino entre genistas y retamas, hasta que éste se abre en un pequeño valle, atravesamos la Puente (construcción de arquitectura popular típica de la zona) siguiendo el sendero y llegamos a un camino principal, que tomaremos hacia la derecha para iniciar el retorno. No podemos dejar de lado antes de comenzar a subir por el camino, la charca que encontramos al otro lado, ya que entre golondrinas (Hirundo rustica), aviones (Delichon urbica) y algún que otro ánade real (Anas platyrhynchos), con suerte y en determinadas épocas la cigüeña negra (Ciconia nigra) se deja ver en esta zona.
Después de ascender por el camino dejando un gran berrocal de granito a la derecha, llegamos al cruce en el que se encuentra la vieja chopera y tomamos el camino hacia la izquierda, siguiendo todo recto para volver de nuevo al Centro de Interpretación.